En esta edición

Tutorial de Nori

Tu cachorro no sale a caminar, sale a conocer el mundo

El primer paseo de un cachorro puede sentirse como cualquier cosa menos un paseo.

Da tres pasos, huele una hoja durante un minuto, se sienta a mirar una bicicleta y después intenta devolverse a la casa.

Uno puede pensar que no caminó suficiente.

Para él pasaron muchísimas cosas.

Un buen paseo no consiste en recorrer la mayor distancia posible ni en mantener al cachorro pegado a nuestra pierna durante todo el camino. Es una oportunidad para que conozca el mundo, use su olfato, practique lo que está aprendiendo y descubra que afuera también puede sentirse seguro contigo. (TikTok/Instagram)

01 · Empieza con algo sencillo

Los primeros paseos no tienen que ser largos

Una calle llena de motos, perros, vendedores y niños corriendo puede ser demasiado para un cachorro que apenas está aprendiendo a salir.

Empieza por un lugar tranquilo y conocido. Puede ser la calle frente a tu casa, una cuadra con poco movimiento o un parque en un horario calmado.

Lleva una pechera cómoda y bien ajustada, una correa, comida o premios pequeños, bolsas para recoger y agua cuando el clima o la duración lo necesiten.

No salgas con la misión de caminar una distancia específica.

Al principio, el objetivo es que tu cachorro tenga tiempo para observar, explorar y acostumbrarse a estar afuera sin sentirse abrumado.

02 · Déjalo usar la nariz

Olfatear también es parte del paseo

Para nosotros, una cuadra puede parecer exactamente igual todos los días. Para un perro está llena de información nueva.

Cada árbol, poste y pedazo de pasto tiene olores que le cuentan quién pasó por ahí y qué ocurrió antes de que él llegara.

Por eso no necesitas apurarlo cada vez que se detiene.

Dejarlo olfatear le ofrece estimulación mental y la posibilidad de explorar a su propio ritmo. No significa que él controle todo el paseo. Puedes darle momentos para investigar y después usar una palabra como “vamos” para continuar.

El paseo no tiene que ser una marcha militar.

Habrá momentos en los que necesites que camine cerca, como al cruzar una calle o pasar por un lugar estrecho. El resto del tiempo puede tener un poco más de libertad para explorar mientras la correa permanezca relajada.

03 · Enséñale a no tirar

La correa floja se aprende (TikTok/Instagram)

Los cachorros no nacen sabiendo cómo caminar con nosotros. Además, suelen avanzar más rápido y quieren llegar a todo lo que ven.

Si permitimos que lleguen a un árbol, una persona o un perro mientras jalan, aprenden que tirar funciona.

Cuando la correa se tense, detente. Espera a que tu cachorro regrese, te mire o afloje la tensión. En ese momento reconoce lo que hizo, prémialo y continúa.

También puedes usar lo que quiere como recompensa. Si camina unos pasos sin tirar, déjalo acercarse a oler ese árbol que tanto le llamó la atención.

Evita los tirones de correa. No le explican qué esperas de él y pueden hacer que el paseo se vuelva una experiencia incómoda.

La consistencia importa mucho. Si varias personas lo sacan, intenten usar las mismas palabras y la misma regla. La correa tensa no nos hace avanzar. La correa floja sí.

04 · No tiene que saludar a todo el mundo

Socializar también es aprender a observar

Durante el paseo tu cachorro encontrará carros, bicicletas, niños, perros, sombrillas, ruidos y personas que se mueven de formas que nunca había visto.

No necesita acercarse a todo.

Puede observar una bicicleta desde una distancia cómoda, recibir un premio y seguir caminando. Puede ver otro perro sin jugar con él. Puede escuchar una moto y descubrir que no pasa nada malo.

La meta no es acumular saludos. Es ayudarlo a vivir esas experiencias de forma positiva.

Observa su cuerpo. Si se queda congelado, intenta esconderse, quiere escapar o deja de aceptar comida, probablemente la situación es demasiado difícil en ese momento.

No lo obligues a acercarse.

Aumenta la distancia, dale tiempo para observar y, si no logra recuperarse, termina el paseo. Irse a tiempo también es una buena decisión.

05 · Aprende cuándo terminar

Más tiempo no siempre significa un mejor paseo

No existe una duración perfecta que funcione para todos los cachorros. Depende de su edad, tamaño, estado de salud, experiencia, energía, clima y del tipo de recorrido.

Empieza con salidas cortas.

Si tu cachorro se retrasa, se sienta constantemente, pierde coordinación, se pone demasiado acelerado o intenta devolverse, puede necesitar una pausa o haber tenido suficiente.

El objetivo no es llegar a la casa con un cachorro completamente agotado.

Es regresar después de que pudo moverse, olfatear, practicar y conocer algo nuevo sin quedar abrumado.

Si recorrieron una sola cuadra y tardaron diez minutos, no fue un mal paseo.

Para tu cachorro, esa cuadra era un mundo entero.

Nori exploradora

Sabias que

Tu perro puede oler en estéreo

Cuando tu cachorro mueve la nariz de un lado a otro mientras olfatea, no está perdido.

Cada fosa nasal puede recibir una muestra de olor ligeramente diferente. Su cerebro compara esa información y la usa para ayudarle a ubicar de qué dirección viene el olor.

Es algo parecido a lo que hacemos con los oídos para reconocer de dónde viene un sonido.

La forma de su nariz también ayuda. Cuando olfatea, toma aire por la parte frontal y lo expulsa hacia los lados. Así evita lanzar directamente hacia adelante el olor que está investigando y puede seguir recogiendo información con cada respiración.

Por eso a veces tu cachorro avanza en zigzag, regresa al mismo lugar o mueve la cabeza de un lado a otro. No está perdiendo el tiempo.

Está siguiendo una pista que nosotros ni siquiera podemos percibir.

Lo que puedes hacer: busca un lugar seguro durante el paseo, afloja la correa y dale un par de minutos para olfatear sin darle instrucciones. Solo observa cómo mueve la nariz y sigue el rastro.

Reflexionando con Nori

Los cachorros no son los únicos que están aprendiendo

El sábado pasado llevamos a Nori a un taller de socialización dirigido por Etología Canina Colombia.

Éramos entre ocho y diez perros con sus tutores. Hacía un sol tremendo y el taller duró alrededor de dos horas.

Durante buena parte del tiempo los perros no podían interactuar directamente. Primero trabajamos con distancia, hicimos varios ejercicios y aprendimos a observar cómo estaba reaccionando cada uno. Las presentaciones llegaron después, de forma gradual y en un ambiente controlado.

Para Nori fue un ejercicio muy valioso.

Ella tiene una fijación bastante alta con los perros. Cuando ve uno, quiere acercarse, jugar y saludarlo inmediatamente. Este espacio nos permitió enseñarle que puede estar cerca de otros perros sin tener que interactuar con todos.

Y la verdad estuvo muy juiciosa.

Pero lo que más me quedó del taller no fue solamente el comportamiento de Nori.

Fue ver a todos los tutores ahí, debajo de ese sol, completamente comprometidos con sus perros. Cada persona había decidido dedicar parte de su sábado a aprender, observar y entender un poco mejor al animal que tenía al lado.

Muchas veces pensamos que ser un tutor responsable consiste en darle buena comida al perro, sacarlo a pasear y estar pendiente de su salud.

Todo eso importa muchísimo.

Pero también es responsable reconocer que no sabemos todo. Buscar espacios guiados, hacer preguntas y aprender cómo acompañar mejor a nuestros perros.

Los cachorros no son los únicos que están aprendiendo.

Nosotros también.

Me encantaría saber si a ustedes les interesaría participar en espacios como este. Talleres en los que podamos aprender, practicar y trabajar junto a otros perros y tutores de forma controlada.

Respóndeme este correo o déjenlo en los comentarios y cuéntame. Si hay suficiente interés, desde Nori con Patas podemos empezar a buscar este tipo de iniciativas para aprender juntos.

Taller de socialización

Hasta la próxima edición.

Gracias por leer. Si esto te fue útil, reenvíalo a alguien que esté en el caos hermoso de tener un cachorro.

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— Juan y Nori