Tutorial de Nori

Por qué tu cachorro no viene cuando lo llamas

El llamado no es un truco de parque: es lo que le salva la vida a tu cachorro

Le hablas a tu cachorro y parece que no te escucha. Le dices su nombre, y nada.

Eso no significa que sea terco. Significa que todavía no aprendió qué significa esa palabra.

El llamado es, de los comandos básicos, el que más le importa a su seguridad. Un "ven" confiable es lo que evita que tu cachorro salga corriendo hacia una calle con carros, o se pierda de vista en un parque.

Cómo enseñarlo:

Antes de decir su nombre, genera curiosidad. Da unas palmadas, silba, agáchate, da un par de pasos hacia atrás. Todavía sin decir su nombre — la idea es que él decida acercarse, no que reciba una orden.

En el momento exacto en que empiece a moverse hacia ti, ahí sí di su nombre y el comando: "¡Nori, ven!"

En cuanto llegue a tu lado, prémialo con entusiasmo real. Comida, caricias, la fiesta que se merece.

Un juego para practicarlo: a los perros les encanta perseguir, y puedes usar eso a tu favor. Entre dos personas: una sostiene al cachorro mientras la otra se aleja unos metros y lo llama con entusiasmo. En cuanto salga corriendo hacia ella, esa persona gira y corre un poco en dirección contraria — el cachorro persigue, no solo obedece. Premio y fiesta cuando llegue. Así se ve en la práctica: VIDEO INSTAGRAM / VIDEO TIKTOK.

Los errores más comunes:

Repetir el nombre sin parar cuando no funciona. Si lo dices veinte veces sin que pase nada, le enseñas que puede ignorarlo tranquilamente.

Regañarlo cuando llega tarde. Así se haya tardado quince minutos, nunca lo regañes al llegar. Si lo castigas justo cuando finalmente vino, la próxima vez no va a querer volver — y tendría toda la razón.

Llamarlo solo para cosas que no le gustan (bañarse, terminar el juego, entrar a la casa). Así, el llamado se asocia con que algo bueno se acaba, no con que algo bueno va a pasar.

La regla de oro: su nombre y el "ven" siempre tienen que significar algo bueno esperándolo al volver.

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Juego de perseguir

Sabias que

Los cachorros sueñan.

Si ves las patas moviéndose, pequeños ladridos o el hocico temblando mientras duerme, no es un espasmo raro — está soñando. Los cachorros pasan más tiempo en sueño REM que los perros adultos, que es justo la fase donde el cerebro repasa lo que vivió en el día.

Eso significa que la siesta después de una sesión de entrenamiento no es un descanso cualquiera. Es, literalmente, el momento en que ese "ven" que acaban de practicar se convierte en memoria real.

Lo que puedes hacer: si tu cachorro se queda dormido de repente en medio del juego o justo después de aprender algo nuevo, no lo despiertes. Ese sueño está haciendo parte del trabajo por ti.

Reflexionando con Nori

Obedecer por miedo no es lo mismo que querer hacerlo

Hace años, mucho antes de Nori, tuve un entrenador con Chompa, cuando ella también era cachorra.

Trabajaba con un estilo de dominio: corrección, control, que el perro entendiera quién mandaba. Alcancé a hacer un par de sesiones. Menos mal, solo un par.

Chompa obedecía. Pero eso no era obediencia — era miedo.

Ahí entendí algo que se me quedó grabado: el miedo también puede lograr que un perro haga lo que le pides. Pero no es lo mismo obedecer por miedo que querer hacerlo. Uno se sostiene mientras dure el miedo. El otro se sostiene solo.

Muy poco después, en un parque, vi a otro entrenador trabajando con un perro. Algo se veía distinto — no había tensión, el perro se veía relajado, casi emocionado. Me acerqué a preguntar, y ahí me cambió todo.

Ese día descubrí el refuerzo positivo. Desde entonces me he seguido educando en eso, y es lo que uso con Nori.

La diferencia me sigue sorprendiendo. Cuando el aprendizaje se siente como un juego —un reto, algo que construye vínculo en vez de someterlo— el perro aprende más rápido, no más lento. Nori no me obedece. Quiere ganarse el premio. Quiere resolver el reto. Y en el camino, sin que sea la meta, se construye la relación.

No sé qué tan buen entrenador voy a ser cuando termine mi certificación. Pero si algo tengo claro desde ya es esto: el objetivo nunca es que el perro te tema. Es que quiera estar contigo.

Chompa entrenando

Hasta la próxima edición.

Gracias por leer. Si esto te fue útil, reenvíalo a alguien que esté en el caos hermoso de tener un cachorro.

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— Juan y Nori

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