En esta edición

Tutorial de Nori

Morder no es mal comportamiento, es como tu cachorro conoce el mundo

Si sientes que no puedes bajar la guardia ni un segundo porque tu cachorro se la pasa con algo en la boca, zapatos, cables, tus manos, el borde del sofá, bienvenido al club. A nosotros nos tocó con Nori y un par de guardaescobas de la casa. Tiene una fijación con ellos y hay que estar súper pendientes, porque en el segundo que nos descuidamos, ahí está mordiéndolos.

Antes de corregirlo, vale la pena entender por qué pasa. Morder no es mal comportamiento: es la única forma real que tiene un cachorro de explorar, de aliviarse el dolor de los dientes que le están saliendo, y hasta de invitarte a jugar. Pedirle a un cachorro que no muerda nada es como pedirle a un bebé que no toque nada con las manos.

Antes de corregir, entiende esto: no le apagues las ganas de morder por completo. Suena contradictorio, pero es clave. Los cachorros muerden duro al principio porque todavía no saben medir su propia fuerza. A eso se le llama inhibición de la mordida, y hay que enseñársela. Si le prohibimos morder desde ya, crece sin aprender a controlar su mandíbula. Y eso sí es un problema real más adelante.

01 · Enséñale que la mordida fuerte para el juego

Deja que tu cachorro te muerda las manos jugando, pero pon atención a la fuerza. En el momento en que muerda duro, di "auch" como si te doliera de verdad y corta el juego ahí mismo: te pones de pie, dejas de interactuar unos segundos. El mensaje es simple: muerdes fuerte, el juego para en seco.

02 · Dale algo que si pueda morder

Tu cachorro necesita masticar. La pregunta no es cómo evitarlo, es qué le vas a ofrecer para que lo haga. Ten variedad de texturas: peluches suaves, cuerdas, juguetes de goma dura. Los juguetes fríos también ayudan mucho, un Kong congelado calma la encía. Algo que le ha funcionado muy bien a Nori: las orejas de cerdo deshidratadas, le duran un buen rato.

Si va directo al zapato, al cable o, como en nuestro caso, al guardaescobas, ofrécele el juguete (o alternativa) moviéndolo por el piso como si fuera una presa.

03 · El juego con regla Tira y afloja, pero con una condición

Este juego es de los mejores para enseñarle qué sí puede morder con fuerza las cosas que se pueden moder.

La regla: cuando quieras que suelte, no se lo arranques de la boca. Congela la mano, sostén el juguete firme hasta que se vuelva aburrido. Cuando lo suelte, dile que ‘sí, muy bien’ y reinicia el juego de inmediato. Así aprende a soltar sin que se lo quites tú.

04 · Prevención, lo que no alcanza, no lo muerde

Un cachorro no puede morder lo que no tiene a su alcance. Guarda zapatos, cables, lo que puedas. Usa corral o puerta para bebés en las zonas donde no lo puedas supervisar al cien por ciento. Y si tiene una fijación con algo fijo de la casa, como nos pasa con los guardaescobas, la única forma real de evitarlo es estar ahí, redirigiendo justo en el momento en que va hacia eso. Si comete el error estando solo, el hábito se refuerza. TikTok/Instagram

Truco rápido: si lo ves muy acelerado mordiendo todo, cambia al modo comida. Sácale un premio, pídele que se siente, y prémialo. Cuando se concentra en la comida, las ganas de morder por juego bajan solas.

No es que lo estés haciendo mal. Es una etapa, y pasa. Mientras tanto, dale algo bueno para morder antes de que decida por su cuenta.

Nori con su juguete

Sabias que

Los perros no son diurnos, son "crepusculares."

Los perros no son diurnos como muchas veces se cree. Son crepusculares. Están genéticamente programados para estar más activos al amanecer y al atardecer, y para descansar más durante la mitad del día y en la noche.

Por eso esos "ataques de locura" casi siempre caen justo en esas dos ventanas. No es que tu cachorro se esté portando mal, ni que tú hayas hecho algo distinto ese día. Es biología pura, heredada de sus ancestros.

Lo que puedes hacer: programa el paseo o el juego más intenso justo antes de esas horas pico, mañana y tardecita. Le ganas a la energía antes de que se acumule, en vez de perseguirla después.

Reflexionando con Nori

Lo que aprendimos de Nori en el parque.

Nori es juiciosa. Venimos trabajando su entrenamiento de manera muy disciplinada, todos los días, y cada día le vemos más progreso.

Pero llega al parque, ve un perro a lo lejos, y ahí se nos pierde. Se desconecta. Se queda mirando fijo, sin escucharnos nada. Paila.

Al principio nos frustraba un poco. Ahora nos parece que ahí hay algo importante de ella para entender. Lo curiosa que es, las ganas que siempre tiene de jugar con otros perros. Esa energía no es un problema, es una necesidad que todavía no le estamos supliendo del todo.

Por eso andamos buscando un colegio canino, un espacio donde pueda ir un par de días a la semana y socializar de verdad con otros perros, en un ambiente un poco más controlado. Todavía no encontramos el indicado.

Les vamos contando cómo nos va en esa búsqueda.

Nori jugando con otro perro

Hasta la próxima edición.

Gracias por leer. Si esto te fue útil, reenvíalo a alguien que esté en el caos hermoso de tener un cachorro.

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— Juan y Nori

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