En esta edición

Tutorial de Nori

Aprendiendo a quedarse solo por ratitos

Te levantas por un vaso de agua y tu cachorro va detrás. Entras al baño y se queda en la puerta. Y cuando tienes que salir de casa, aparece la preocupación de cómo se va a quedar.

Estar solo también se aprende. Para empezar, necesitamos practicar ausencias tan pequeñas que el cachorro pueda vivirlas sin angustiarse.

Vamos a hacerlo por partes. Primero te alejas dentro de casa. Después sales de su vista. Y solo cuando eso vaya bien, practicas salir por la puerta.

01 · Prepara el momento
Empieza sin afán de salir

Elige un rato en el que haya hecho sus necesidades, tenga agua y esté despierto pero relajado. Evita comenzar justo después de un juego que lo dejó acelerado.

Usa una zona segura donde ya se sienta cómodo. Puede ser una habitación o un corral que conozca. Si cerrar el corral ya lo altera estando tú al lado, primero hay que trabajar esa comodidad.

Puedes ofrecerle un juguete de comida que ya hayas probado con supervisión y que sea adecuado para él. También dáselo cuando estás en casa. Comer puede ayudar, pero observa cómo se siente durante toda la práctica.

02 · La primera separación
Aléjate un paso y vuelve

Quédate cerca mientras descansa o se entretiene. Da un paso hacia atrás y regresa con calma.

Si sigue cómodo, repite después de una pausa. Luego prueba dos pasos. Si se levanta para seguirte, vuelve a una distancia más pequeña. No hace falta ordenarle un “stay” ni mantenerlo inmóvil.

Una puerta para bebés puede ayudar a practicar mientras todavía te ve, siempre que ya esté cómodo con ella. Si empieza a rascarla o intenta trepar, la separación está siendo demasiado difícil.

03 · Fuera de su vista
Desaparece apenas un instante

Cuando puedas alejarte dentro de la habitación sin que se inquiete, pasa un instante al otro lado de una puerta interior y vuelve. Al principio puede ser menos de un segundo.

Prepara una cámara o una videollamada desde otro dispositivo, fuera de su alcance, para observarlo cuando no te ve.

Busca que mantenga el cuerpo relajado y pueda seguir con lo que estaba haciendo. Mirar hacia donde saliste un momento no equivale, por sí solo, a estar angustiado.

04 · La puerta de casa
Ensaya una salida que puedas terminar enseguida

Cuando las separaciones dentro de casa resulten fáciles, practica la puerta de entrada.

  • Primero toca la manija y vuelve a lo que estabas haciendo.

  • Después prueba abrir y cerrar sin salir.

  • Cuando esos movimientos no lo alteren, sal apenas un instante y entra de nuevo.

Si coger las llaves ya lo inquieta, trabaja ese gesto por separado. Cógelas y vuelve a dejarlas, sin salir. Reduce el movimiento si hace falta.

Mantén las entradas y salidas tranquilas. Puedes saludarlo con suavidad al regresar.

05 · Cómo aumentar el tiempo
Avanza según lo que ves

Después de varias repeticiones cómodas, añade un poquito de tiempo. Alterna intentos más fáciles en vez de hacer cada salida más larga que la anterior.

Por ejemplo, si un segundo ya le resulta fácil, puedes probar dos y después volver a uno. Es un ejemplo, no un calendario que tengas que cumplir.

Entre intentos, espera a que vuelva a estar relajado. Unos segundos cómodos no significan que ya esté preparado para quedarse varios minutos.

Si llora o se angustia

Si empieza a llorar, regresa con calma y revisa qué necesita. No esperes a que complete diez o treinta segundos de silencio para acompañarlo. La siguiente práctica debe ser más fácil.

También presta atención si jadea sin calor ni ejercicio, camina de un lado a otro, tiembla o intenta escapar. Estar callado no basta para saber que está bien.

Si la angustia aparece incluso en separaciones mínimas, consulta al veterinario y busca apoyo de un profesional con experiencia en problemas de separación.

Mientras está aprendiendo

Si necesitas salir más tiempo del que puede manejar, organiza compañía con alguien de confianza. Un corral más grande o un juguete no sustituyen esa ayuda.

La edad, sus necesidades de baño y cómo vive la ausencia importan. Poder aguantar el pipí no significa estar preparado para quedarse solo ese mismo tiempo.

El primer logro puede ser que te levantes y siga descansando. Empieza ahí.

video de apoyo: TikTok/Instagram

Nori descansando

Sabias que

Tu presencia puede darle seguridad, aunque no estés haciendo nada

Tu cachorro tiene cama, agua y juguetes. Pero tú cambias de habitación y él decide que todo eso puede esperar. Va detrás de ti.

Los perros son una especie social y forman vínculos importantes con las personas con las que viven. Nuestra compañía puede ayudarles a sentirse seguros, incluso cuando no estamos jugando ni prestándoles atención.

Hay un experimento que lo muestra muy bien. Investigadores pusieron a varios perros frente a un juguete del que podían sacar comida. Cuando su dueño estaba presente, dedicaban más tiempo a intentar resolverlo que cuando estaba ausente.

Lo curioso es que también pasaba cuando el dueño permanecía callado. Bastaba con estar ahí.

A esto se le llama efecto de “base segura”. La persona de confianza puede servir de apoyo para explorar y enfrentarse a algo nuevo.

Eso ayuda a entender por qué quedarse solo puede costarles. Además de perder compañía por un rato, algunos perros pierden una referencia de seguridad. Que te busque no significa, por sí solo, que tenga ansiedad por separación.

Lo que puedes hacer: comparte también ratos tranquilos con tu cachorro. Puedes leer o trabajar mientras descansa cerca, sin convertir cada momento juntos en juego. Esa compañía tranquila puede convivir con las pequeñas separaciones que estamos practicando.

Reflexionando con Nori

Una parte de mí ya extraña cuando era un frijol

Este mes Nori cumple seis meses y me impresiona lo mucho que ha cambiado. Físicamente es evidente, pero también se le va viendo cada vez más la personalidad.

Cuando un cachorro de dos meses llega a casa, creo que muchos subestimamos lo que se viene. Estar pendientes del pipí, de lo que se metió a la boca, de si durmió, de por qué está mordiendo todo otra vez. Uno puede haber leído mucho y aun así terminar agotado.

En esas primeras semanas hay días en los que uno quiere adelantar el tiempo. Que ya entienda, que sea un poquito más independiente, que podamos bajar la guardia un rato.

Y después empiezas a ver los cambios. Algo que repetiste muchas veces por fin le sale. Una rutina que antes era un caos empieza a sentirse más fácil. Con tiempo, guía y constancia, van aprendiendo y encontrando su lugar en la vida de la casa. Nosotros también vamos entendiendo mejor cómo vivir con ellos.

Eso me sorprende mucho de los perros. Todo lo que pueden aprender en unos pocos meses.

Pero ahí viene lo irónico. Yo también quería que algunas partes pasaran rápido y ahora hay una parte de mí que ya extraña a Nori cuando era un frijol jajaja.

Me encanta verla crecer y conocer en quién se está convirtiendo. Al mismo tiempo, miro hacia atrás y siento que esa cachorrita diminuta estuvo con nosotros apenas un ratico.

Supongo que también estamos aprendiendo a disfrutar esta etapa mientras la vivimos. Con las cosas lindas y con los días en los que terminamos destruidos.

Porque mientras uno está esperando que aprenda lo siguiente, ella sigue creciendo.

Y pasa muy rápido.

Nori versión frijol :)

Hasta la próxima edición.

Gracias por leer. Si esto te fue útil, reenvíalo a alguien que esté en el caos hermoso de tener un cachorro.

Para más videos y tips diarios, síguenos en TikTok e Instagram.

— Juan y Nori