En esta edición
Tutorial de Nori
Socializar no es hacer que tu cachorro salude a todo el mundo
Cuando llega un cachorro, uno empieza a escuchar la misma recomendación por todas partes. Hay que socializarlo.
Entonces intentamos presentarle personas, perros, carros, niños, bicicletas y todo lo que encontremos. Entre más cosas conozca, mejor.
Pero socializar no es acumular saludos.
Es ayudarle a entender que el mundo puede ser un lugar seguro. Que puede ver otro perro sin correr hacia él. Escuchar una moto sin entrar en pánico. Conocer una persona nueva sin que nadie lo obligue a acercarse.
La meta no es que tu cachorro quiera jugar con todo el mundo. La meta es que pueda estar tranquilo. (TikTok/Instagram)
Las primeras semanas importan mucho
Durante los primeros meses de vida, los cachorros suelen estar especialmente preparados para conocer personas, animales, lugares y situaciones nuevas. Por eso las primeras semanas son una oportunidad tan importante.
La American Veterinary Society of Animal Behavior señala los primeros tres meses como el periodo principal para estas experiencias. Eso no significa que después sea demasiado tarde. Los perros continúan aprendiendo durante toda su vida y la socialización debe mantenerse mientras crecen.
Lo importante es aprovechar esas primeras semanas sin convertirlas en una carrera.
Más experiencias no siempre significa mejor socialización. Una sola experiencia que asuste demasiado al cachorro puede hacer más daño que varias exposiciones pequeñas y bien manejadas.
01 · El objetivo
Enséñale a observar sin tener que interactuar
Tu cachorro no necesita saludar a cada perro que aparece durante el paseo.
También puede verlo desde lejos, recibir un premio y continuar caminando. Puede observar a un niño jugando sin que el niño lo toque. Puede escuchar una aspiradora desde otra habitación antes de tenerla al lado.
Estar cerca de algo nuevo sin reaccionar también es socialización.
De hecho, enseñarle a mantener la calma suele ser más útil que acostumbrarlo a correr hacia cada persona o perro que encuentra.
02 · El plan
Socializa al cachorro para la vida que realmente va a tener
No necesitas presentarle todo lo que existe. Piensa en las situaciones que probablemente encontrará durante su vida.
Si vive en una ciudad, puede necesitar conocer gradualmente:
Carros, motos y bicicletas.
Ascensores y escaleras.
Niños corriendo o jugando.
Personas con sombreros, paraguas o uniformes.
Sonidos de construcción, timbres y aspiradoras.
Consultorios veterinarios y manipulación de patas, orejas y boca.
Perros tranquilos y sanos.
Superficies como pasto, baldosas, rejillas o pisos resbalosos.
No tienes que trabajar todo el mismo día. Escoge una experiencia y preséntala de forma gradual.
03 · La distancia correcta
Deja que tu cachorro decida si quiere acercarse
Cuando conocemos algo nuevo, muchas veces intentamos llevar al cachorro directamente hacia eso para que “se dé cuenta de que no pasa nada”.
El problema es que obligarlo puede confirmar justo lo contrario.
Empieza a una distancia en la que pueda mirar el estímulo sin intentar escapar, quedarse congelado o perder por completo el interés en la comida. Cuando lo observe con calma, marca ese momento y prémialo.
Después deja que el cachorro decida.
Si quiere acercarse, puede hacerlo poco a poco. Si prefiere quedarse donde está o alejarse, también está bien. La confianza no se construye empujándolo hacia lo que le preocupa. Se construye mostrándole que puede contar contigo cuando algo le genera inseguridad.
04 · Las vacunas
No tienes que elegir entre proteger su salud y socializarlo
Este es uno de los puntos que más confusión genera. La etapa más importante para la socialización ocurre mientras el cachorro todavía está completando su esquema de vacunación.
Eso no significa encerrarlo hasta recibir la última vacuna. Tampoco significa ponerlo en el piso de cualquier parque.
Habla con tu veterinario sobre el riesgo de enfermedades en tu zona y busca formas controladas de mostrarle el mundo. Por ejemplo:
Cargarlo durante recorridos cortos.
Dejarlo observar desde el carro.
Invitar personas tranquilas a la casa.
Visitar casas o jardines privados y limpios.
Organizar encuentros con perros sanos, tranquilos y con vacunas al día.
Buscar clases para cachorros que tengan requisitos sanitarios y espacios fáciles de limpiar.
Mientras tu veterinario no indique lo contrario, evita parques para perros y lugares muy transitados por animales cuyo estado de salud desconoces.
Las organizaciones veterinarias recomiendan buscar oportunidades seguras de socialización antes de terminar todo el esquema de vacunación, tomando precauciones según cada cachorro y cada zona.
05 · Las señales
Aprende a reconocer cuándo necesita una pausa
Tu cachorro no puede decirte que una situación se volvió demasiado intensa, pero su cuerpo sí puede mostrarlo.
Puede intentar alejarse, esconderse detrás de ti, bajar la cola, quedarse quieto, dejar de aceptar comida o buscar una salida.
No esperes a que ladre, gruña o trate de escapar.
Aléjate un poco. Baja el volumen. Aumenta la distancia o termina la experiencia. Si el miedo aparece con frecuencia o es muy intenso, habla con tu veterinario o con un profesional de comportamiento canino que trabaje sin forzar al cachorro.
Continuar exponiéndolo cuando ya está asustado no lo acostumbra. Puede hacerlo todavía más sensible a esa situación.
06 · La continuación
La socialización no termina a los cuatro meses
Las primeras semanas son importantes, pero no son una lista que completas una vez y guardas.
Tu cachorro seguirá encontrando situaciones nuevas mientras crece. También puede pasar por momentos en los que algo conocido le genere inseguridad de repente.
Continúa ofreciéndole experiencias pequeñas, positivas y controladas durante su primer año y después. Sin obligarlo a saludar. Sin acercarlo a la fuerza. Sin esperar que siempre reaccione igual.

Nori conociendo perros en Villa de Leyva
Sabias que
Mover la cola no siempre significa que está feliz
Vemos a un perro moviendo la cola y casi siempre pensamos lo mismo. Está contento y quiere que nos acerquemos.
Pero una cola en movimiento no expresa una sola emoción. También puede aparecer cuando el perro está inseguro, tenso, frustrado o demasiado emocionado.
La clave está en observar el resto del cuerpo. Una postura suelta, movimientos amplios y un cuerpo que parece moverse junto con la cola suelen mostrar tranquilidad. Una cola alta que se mueve rápido mientras el cuerpo permanece rígido puede indicar tensión. Si está baja o entre las patas, puede haber miedo o inseguridad.
Lo que puedes hacer: antes de permitir que tu cachorro salude a una persona o a otro perro, mira su cuerpo completo. Si está rígido, intenta alejarse o parece incómodo, dale espacio. Mover la cola no siempre es una invitación para acercarse.
Reflexionando con Nori
Paco no era un perro necio
Esta semana empecé mi certificación como adiestrador canino y me emociona muchísimo. Apenas estoy comenzando, pero cada cosa que leo y aprendo me hace mirar de otra manera las experiencias que he tenido con perros.
Cuando era pequeño tuvimos un perro que se llamaba Paco.
En la casa decíamos que era muy necio. No hacía caso, se hacía chichí y popó adentro, cogía cosas y las destruía. Cada vez que algo salía mal, la explicación era la misma. Paco era el problema.
Al final tuvimos que regalarlo.
Hoy entiendo que muchas de esas conductas no eran culpa de Paco. Nosotros no teníamos las herramientas para entender qué necesitaba, prevenir los problemas o enseñarle lo que esperábamos de él.
Es muy fácil culpar al perro. Decir que es terco, desobediente o imposible de educar. Lo difícil es reconocer que su comportamiento también depende de las decisiones, la consistencia y el acompañamiento de las personas que lo rodean.
No puedo cambiar lo que pasó con Paco. Pero sí puedo decidir qué hago con todo lo que estoy aprendiendo ahora.
Por eso quiero seguir mejorando y formándome. No solo para criar mejor a Nori, también para ayudar a otros tutores a entender a sus perros y construir con ellos una vida que puedan disfrutar juntos.
Esa es mi misión. Ayudar a formar perros equilibrados con los que podamos compartir muchísimas experiencias durante muchos años.

Seguir estudiando
Hasta la próxima edición.
Gracias por leer. Si esto te fue útil, reenvíalo a alguien que esté en el caos hermoso de tener un cachorro.
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— Juan y Nori

