En esta edición
Tutorial de Nori
Aprendiendo a ponerse el arnés (Collar)
Sacas el arnés para salir y tu cachorro se aleja, intenta morderlo o se mueve tanto que no sabes por dónde empezar.
Para nosotros es algo cotidiano. Para él, que le pasen unas correas por la cabeza y le abrochen algo alrededor del cuerpo es una sensación nueva. Con el collar puede pasar lo mismo.
Podemos ayudarlo a familiarizarse poco a poco. Empieza en casa, en un momento tranquilo y sin el afán de tener que salir.
Antes de empezar, elige bien el arnés
Un arnés tipo H, es una buena opción para dejar libres los hombros. Busca que las correas no crucen horizontalmente sobre esa zona ni limiten el movimiento de sus patas delanteras. Revisa también la talla y el ajuste. Debe permitirle moverse con comodidad, sin rozarle las axilas ni quedar tan suelto que pueda salirse.
01 · Primero, que lo conozca
Muéstrale el arnés o déjalo en el piso para que pueda explorarlo contigo al lado. Apenas lo mire, se acerque o lo huela, dale un premio.
Todavía no necesitas ponérselo. En este primer paso buscamos que acercarse al arnés venga acompañado de algo que le gusta.
Si se aleja, dale espacio. En el siguiente intento puedes presentarlo un poco más lejos.
02 · Que él mismo meta la cabeza
Si tu arnés se pone por la cabeza, usa un poquito de comida para guiarlo. A esto le llamamos luring.
Sostén el arnés abierto y pasa tu mano con comida por el hueco hacia el cachorro.
Al principio, prémialo sin pedirle que meta la cabeza.
En las siguientes repeticiones, retira la mano de a poquito para invitarlo a acercar el hocico al hueco.
Avanza hasta que pueda pasar la cabeza por voluntad propia. Premia y retíralo suavemente enseguida.
Practica entrar y salir antes de dejarlo puesto. Si retrocede, permite que saque la cabeza.
Con un collar de hebilla, puedes practicar acercarlo al cuello y rodearlo brevemente antes de abrocharlo. Adapta el ejercicio al diseño que tengas.
03 · Ahora vienen los cierres
El sonido del broche también merece una presentación. Hazlo sonar con el arnés separado de su cuerpo y dale un premio después. Si se sobresalta, prueba a mayor distancia.
Cuando meter la cabeza ya le resulte fácil, introduce el contacto de las otras correas y después abrocha. Premia cada avance.
Déjaselo apenas unos segundos al principio y vuelve a quitarlo. Revisa que esté bien ajustado, que pueda moverse con comodidad y que no se le salga.
04 · Con el arnés puesto también pasan cosas buenas
Cuando esté cómodo llevándolo unos segundos, puedes acompañar ese rato con algo que disfrute.
Darle su comida.
Jugar un momento contigo.
Practicar un ejercicio que ya conozca.
Ofrecerle una actividad de lamido adecuada para él.
Empieza por ratitos cortos, siempre supervisados, y aumenta según cómo lo veas.
Observa también su cuerpo. Si se queda rígido, intenta escapar o se rasca insistentemente, pausa, revisa el ajuste y vuelve a un paso más sencillo. Que acepte comida no basta para saber que está cómodo.
05 · Después, presenta la correa
Cuando ya pueda moverse tranquilo con el arnés, engancha la correa y acompáñalo por casa manteniéndola floja.
Más adelante puedes introducir una tensión muy suave, sin sacudidas y sin arrastrarlo. Hazlo con la correa enganchada al arnés.
Invítalo a dar un pasito hacia tu mano. Apenas avance y la correa se afloje, marca con un “¡sí!” y premia. Si se resiste o se inquieta, afloja de inmediato y vuelve a practicar sin tensión.
Así empieza a aprender qué hacer cuando siente esa pequeña presión. Eso no significa que debamos acostumbrarlo a soportar jalones fuertes.
No hace falta completar todo el proceso en una sola sesión. Que hoy se acerque al arnés con confianza ya es un avance.

Nori con su arnés
Sabias que
Tu cachorro aprende a reconocer lo que viene, solo con escucharlo
Abres la bolsa de comida y tu cachorro se activa, aunque todavía no hayas servido nada. Ese sonido ya le está anunciando algo.
Esta asociación es un ejemplo de condicionamiento clásico. Un sonido que al principio no tenía un significado especial empieza a provocar una respuesta porque el cachorro ha aprendido que después viene algo importante para él.
Y estas asociaciones se van formando en la vida cotidiana, incluso cuando tú no estás intentando enseñarle nada.
Pueden aparecer con experiencias incómodas. Si un sonido suele preceder algo que le preocupa, puede empezar a inquietarse apenas lo escucha. Lo que ocurre después de ese sonido importa.
Por eso, en el tutorial presentamos el clic del broche poco a poco y lo acompañamos con comida. Queremos que ese sonido se vuelva familiar y anuncie algo agradable mientras el cachorro sigue cómodo.
Lo que puedes hacer: la próxima vez que prepares la comida, observa en qué momento reacciona tu cachorro. ¿Al abrir el cajón? ¿Al mover la bolsa? ¿Al tocar su plato? Puede que haya aprendido a reconocer el comienzo de esa rutina mucho antes de lo que tú pensabas.
Reflexionando con Nori
Apenas lleva cinco meses en este mundo
La semana pasada, en un paseo, Nori empezó a jalar mucho de la correa. Yo intentaba que me prestara atención y sentía que no me hacía caso. Me frustré.
Y ahí me tocó recordar algo que parece obvio, pero en ese momento se me estaba olvidando. Nori tiene cinco meses de vida. Apenas lleva tres con nosotros.
A veces esperamos demasiado de nuestros cachorros. Que caminen sin jalar, que no cojan nada del piso, que no muerdan nuestras cosas y que siempre hagan chichí y popó donde corresponde. Y cuando algo falla, nos desesperamos como si ya deberían tener todo eso resuelto.
Pienso en la paciencia que tenemos con un bebé humano. Sabemos que va a necesitar tiempo y ayuda para aprender cosas tan cotidianas como ir al baño. Con un cachorro, a veces se nos olvida dar ese mismo espacio para aprender. Aunque sus tiempos de desarrollo sean distintos, vale la pena revisar por qué nuestra exigencia cambia tanto.
Yo sé que hemos practicado con Nori. También sé que haber practicado algo no significa que le vaya a salir siempre, en cualquier lugar y con todo lo que pasa alrededor.
Eso no hace que deje de frustrarme automáticamente. Pero recordar su edad me ayuda a bajar la exigencia y acompañarla con más paciencia.
Quiero seguir enseñándole. Y parte de eso también es aprender a esperar.
Lleva tres meses con nosotros. Nos queda mucho por aprender juntos.

Juan y Nori :)
Hasta la próxima edición.
Gracias por leer. Si esto te fue útil, reenvíalo a alguien que esté en el caos hermoso de tener un cachorro.
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— Juan y Nori

